
A pesar de que en Argentina se respira un aire diferente al de hace unos años, la tendencia capitalista neoliberal del mundo sigue teniendo una fuerza muy grande y el país, más allá de los matices, sigue funcionando merced a esas reglas. En ese contexto, abrir un centro cultural en la ciudad de Buenos Aires sólo se le puede ocurrir a un grupo de soñadores empedernidos, despojados de todo interés material, entregados a una búsqueda artística, espiritual. Unos locos, si tomamos en cuenta los valores dominantes en la sociedad. Siguiendo esos patrones, entonces, un grupo de locos se juntó y este año le empezó a dar forma al Centro Cultural Eureka, que desde julio pasado funciona en Corrientes 4269, timbre 1, en pleno barrio de Almagro.
Mariana Alzaga es artista de vocación, con predilección por el teatro. Su sueño de abrir un centro cultural nació hace tiempo, cuando todavía era una adolescente. Con apenas 16 años, soñaba con tener su propio espacio para desarrollarse como actriz y que otros también pudieran mostrar su arte a los demás. Con el paso del tiempo, el sueño se diluyó y quedó pendiente. Mariana estudió actuación en el IUNA, en Andamio 90 y en Timbre 4. Hizo algunos trabajos como actriz en cine, publicidad y teatro. Más cerca en el tiempo, descubrió su vocación de docente y comenzó a dar talleres de actuación. El 2010 la encontró al frente de Locos de Naranja, un espacio artístico dentro de uno de los equipos de La Comunidad para el Desarrollo Humano, del Movimiento Humanista. Dentro de ese ámbito resurgió aquel viejo sueño del centro cultural.
“Había un lugar que estaba por cerrar y que lo querían convertir en un centro cultural, así que ahí se abrió una posibilidad. Lo quise hacer con Locos de Naranja, pero no se dieron las circunstancias. Para armar un proyecto tan grande se necesita gente muy particular; gente muy pila, comprometida y que no le importe la plata. Acá es perder plata y vemos. Es todo muy a pulmón, con mucho esfuerzo. En ese momento no se pudo hacer, pero apareció Patricia Killian, que venía a Locos de Naranja, y me propuso hacer el proyecto en otro lado. Yo me había bajoneado porque veía que era muy difícil y me parecía que no íbamos a poder. Pero vi que ella estaba tan loca como yo y le dimos para adelante”, explica Mariana con un entusiasmo notable, a flor de piel. “Patricia se empezó a mover y a buscar gente que se quisiera sumar, que estuviera dispuesta a aportar una cuota por mes para poder conseguir un lugar, es decir para cubrir los gastos de un depósito, la comisión de la inmobiliaria y demás. Bueno, de la nada éramos 16 personas dispuestas a poner plata para encontrar el espacio y así fue que lo conseguimos”, cuenta con mucha alegría esta joven de 31 años.

El edificio es un antiguo PH que tiene varios departamentos en la planta baja y una casa en el primer piso, donde está Eureka. El lugar consta de dos salones. En uno está el teatro. con capacidad para 70 personas, y en el otro se exhiben muestras fotográficas y plásticas. En la actualidad, Eureka cuenta con todo lo necesario para funcionar, ya sea luces, cortinas, sillas, escenario, aire acondicionado, puertas entre un espacio y otro. Pero al comienzo, lo que abundaba era el vacío y las carencias. A eso hubo que sumarle las dificultades para conseguir la habilitación de parte del gobierno de la ciudad. “El tema legal que también es muy complicado porque las habilitaciones no las dan tan fácilmente y me parece bien porque hay que tener cuidado cuando hay mucha gente en un lugar, pero no facilitan nada, al contrario, y esto hace que no se abran lugares, sino que se cierren y que cueste desarrollar proyectos”, explica Mariana.
Como la habilitación tardó un tiempo en llegar, el lugar se mantuvo cerrado, sin actividad, por algunas semanas. Fue tal vez el momento más difícil, ya que para sostener el proyecto, sus integrantes tuvieron que poner plata de sus bolsillos, sin la posibilidad de recuperarla. Fue gracias a eso que el sueño siguió en pie. Con el bendito permiso de los amigos de la ciudad, empezaron las actividades y los espectáculos.
El grupo que lleva adelante Eureka tiene a seis personas en actividad constante. Además de Mariana, están Patricia y Luis, de quienes Mariana dice que “son un gran apoyo para el grupo, la verdad que sin ellos no podríamos”. Después vienen los más jóvenes: Roberto, Marcos y Bruno, además de Mariana. Entre todos se encargan de arreglar el lugar y organizar las actividades.

Uno acciona y las cosas suceden, dice Mariana. Con mucho esfuerzo y mucha fe, este grupo de soñadores puso en marcha el centro. Llegaron las primeras muestras de teatro, stand ups, bandas en vivo y shows de danza. Para lo que resta del 2011, hay programadas obras de teatro y espectáculos musicales, además de las muestras de los alumnos de los talleres de actuación, en diciembre. Para el 2012 todavía no hay un cronograma establecido pero se prevé un año cargado de actividades: “Queremos producir nuestros propios hechos artísticos: yo, con el teatro, Roberto y Marcos, con la música y Bruno, desde el cine, quiere hacer cortos. La idea es llenar el lugar de talleres. También pensamos que haya un día donde la gente haga intercambios artísticos, que muestre su arte y que haya un intercambio entre artistas, arriba y abajo del escenario, que se hable de lo que se quiere proyectar a futuro. Hablar de los sueños, de cómo transformar el mundo a través del arte”.
El sueño no pasa sólo por abrir un lugar donde se desarrollen actividades artísticas sino que además, como si esto fuera poco, que ese arte intente transformar al mundo. Mariana apuesta por eso con argumentos: “Si uno se pone a estudiar la historia, los grandes movimientos sociales comenzaron con una manifestación artística. Aunque no hayan sido grandes, los cambios de pensamiento se dieron luego de una mirada artística que propuso algo distinto. Si ves los distintos movimientos, realismo, surrealismo, romanticismo, renacimiento, en todos, los artistas ponen una nueva mirada de cómo hacer el arte pero también de la concepción del mundo, de los valores, de las formas de vivir, de las costumbres. Todo se ve en el arte. Hoy ves la televisión y, por ir a algo simple, te indica cómo se viste alguien con plata, alguien sin plata, alguien con determinada onda. La televisión, como medio masivo, marca valores, qué es lo que está bien y lo que está mal. Todo eso te marca una cultura de cómo vivir. ¿Por qué no implementar una cultura con valores que consideren a todos los seres humanos, no sólo a algunos? Donde se considere a cada ser humano, a cada ser vivo, se considere a todos. No puede ser que haya gente viviendo en la indigencia, que no tenga agua potable, cuando el avance tecnológico cada vez es más rápido. Pero el avance de nuestras cabezas va lento, por ahora”.

Eureka significa en griego “lo he encontrado”. La leyenda cuenta que la frase se hizo famosa tras ser pronunciada por Arquímedes al descubrir el concepto de densidad de los cuerpos. Este grupo de soñadores que ha puesto en marcha el Centro Cultural Eureka ha encontrado el lugar para darle forma a sus sueños. Ahora es cuestión de seguir adelante para descubrir nuevos caminos y a través del arte y la imaginación encontrar un mundo diferente.
Para contactarse con Eureka
Todos los interesados en presentar una obra de teatro, tocar con una banda de música o exponer fotografías u obras pláticas, se pueden contactar con Eureka al correo culturaeureka@gmail.com para consultar disponibilidad de salas y costos. También lo pueden hacer para averiguar por las clases y talleres de teatro, yoga, guitarra y danza. La otra opción es vía facebook, donde pueden seguir todas las novedades. Figura como Eureka! Centro Cultural.