viernes 25 de marzo de 2011

¿Quién soy yo? Documental sobre los niños secuestrados por la dictadura en Argentina

Dirigido por Estela Bravo, el documental ¿Quién soy yo? cuenta varias historias de bebés robados por la dictadura militar que gobernó entre 1976 y 1983 y que fueron recuperados desde el retorno de la democracia gracias al trabajo de Abuelas de Plaza de Mayo. En la película se pueden ver testimonios de varios nietos recuperados, entre ellos el de Juan Cabandié, quien en 2004 conoció su verdadera identidad y pudo entrar a la ESMA para ver el lugar en el que su madre dio a luz en pleno cautiverio.

Bravo es una documentalista de larga trayectoria y sus trabajos han ganado más de 30 premios internacionales a lo largo de 30 años. Hija de inmigrantes europeos, Bravo nació en Nueva York en 1933 y realizó su primer trabajo en 1980, a los 47 años. Por ¿Quién soy yo? ganó cinco premios internacionales: tres en el Festival Internacional de Cine Latinoamericano (2007), uno en el Festival Ibero Americano de Cine y Video (2008) y otro en el Festival de Toronto (2008).

¿Quién soy yo? se empezó a filmar en 1984, cuando Bravo trabajaba en un documental sobre el impacto de la deuda externa en los niños latinoamericanos y se enteró de los casos de los niños desaparecidos. Impactada por el tesón de Estela de Carlotto y las Abuelas de Plaza de Mayo, Bravo se puso a filmar sobre los bebés robados. En aquel entonces, había apenas un puñado de chicos recuperados. En la película se puede ver el testimonio de Tatiana y Mara, las primeras dos chicas que recuperaron su identidad pero que siguieron con su familia adoptiva, ya que en ese caso las nenas fueron dadas a un matrimonio que nada tenía que ver con la represión y formaban una familia que vivía en armonía. Veinte años después, Bravo retomó el documental y así habló con varios de los chicos que habían recuperado la identidad y con varias de las abuelas que todavía siguen buscando a sus nietos. En el documental, también se puede ver el juicio y la sentencia a Miguel Etchecolatz y la palabra de abogado defensor, justificando la barbarie perpetrada por el ex policía.

Estela está casada con el argentino Ernesto Mario Bravo, quien en 1951 fue secuestrado y torturado por la policía. Ernesto estuvo desaparecido durante varios días y finalmente apareció con vida luego de ser sometido a tremendos castigos. Ernesto, que cuando fue secuestrado estudiaba Química en la UBA, vivió durante muchos años en Cuba y fue miembro de la Academia de Ciencias de aquel país.

La historia de su marido, sumada a la enseñanza de su padre, un español republicano y sindicalista en EE.UU., que le inculcó la rebeldía para levantarse ante las injusticias, forjaron en Estela un espíritu humanista que se puede ver ampliamente en el documental, cuyos testimonios e historias conmueven hasta las lágrimas y dejan en evidencia una historia que algunos todavía no quieren aceptar.


martes 22 de marzo de 2011

Cine - El cisne negro


La perfección tiene su precio

Nina sufre. Se esfuerza por llegar lejos y alcanzar sus metas, sus sueños, y mientras lucha por eso, sufre horrores. No vive para otra cosa que no sea entrenar y conseguir el papel protagónico en El lago de los cisnes. Desde que se levanta hasta que se acuesta, su cuerpo y su mente están destinados a mejorar para acercarse a la perfección y así convencer a Thomas Leroy (Vincent Cassel) de que ella es la indicada para hacer el doble papel de cisne blanco y cisne negro. Claro que él, el director de la obra, no le hará la tarea para nada fácil y entonces Nina deberá esforzarse aún más.

Nina no es otra que Natalie Portman, quien por este trabajo ganó el Oscar a la mejor actriz. Habiendo hecho papeles muy diversos, Portman ha demostrado encarnar personajes muy diferentes y no morir en el intento, como Evey en V de Vendetta y Alice, en Closer. En El cisne negro, la actriz nacida en Israel se luce llevando adelante una labor sólida ante un personaje complejo, con características muy marcadas y a su vez reacciones intempestivas, desesperadas. Nina es muy retraída, un tanto temerosa y extremadamente obsesionada con la danza. En su vida no existe otra cosa más que el ballet. Ella no tiene amigas, mucho menos novio. La única persona con la que mantiene una relación cercana es su madre, con quien vive pero a quien no soporta.

La obsesión por complacer al exigente y desalmado director llevará Nina a caminar por la cornisa entre la salud y la enfermedad, todo en pos de la perfección y el reconocimiento de los demás. La competencia con las otras bailarinas será feroz. Lily, interpretada muy bien por Mila Kunis, será una amenaza constante para las aspiraciones de Nina. Ella también integra el elenco y las dos mantienen una relación fluctuante, en la que la desconfianza es la que prepondera.

La película tiene un ritmo intenso de principio a fin y juega con la confusión de la realidad mezclada con las fantasías y los miedos de Nina, dando a entender hechos que luego se contradicen, aumentando el suspenso. La historia se cuenta desde la cabeza de Nina, que no escatima en traumas y deseos reprimidos que en algún momento salen a la luz y quedan en contundentes primeros planos elegidos por el director Darren Arononofsky, el mismo de El luchador (2008) y Réquiem por un sueño (2000). Hasta el último segundo, el final es incierto. A pesar de los dolores físicos y del intenso sufrimiento emocional, Nina seguirá adelante en busca de la perfección. Lo que no sabe es que la perfección tiene un precio muy alto y puede costarle muy caro. Vivir o bailar, ésa es la cuestión para Nina.

domingo 6 de marzo de 2011

Crónicas del mar: Skatepark de San Bernardo

El skate es una actividad que ha crecido mucho en Argentina. Es frecuente ver a chicos y jóvenes patinar por las calles de Buenos Aires y otras ciudades del país, tanto como actividad recreativa como también para trasladarse de un lugar a otro. A su vez, han aumentado las competencias a lo largo del país, que tiene al campeón mundial 2010, el marplatense Milton Martínez. El skatepark de San Bernardo, ubicado en Av. San Bernardo y Calle 21, fue inaugurado en julio del año pasado y desde entonces es un punto de encuentro para todos los amantes de este deporte que andan por la costa. Hasta allí llegó Canal 4 para charlar con Toni Giménez, skater y encargado del lugar, y vivir un poco más de cerca la adrenalina de esta actividad que día a día crece en Argentina.

viernes 4 de marzo de 2011

Clínica de tenis con Mariano Zabaleta

Mariano Zabaleta dio una clínica en San Beranrdo la semana pasada, antes del final de la temporada veraniega. El ex tenista profesional peloteó un rato con chicos de diferentes escuelas de San Bernardo y Mar de Ajó y también con parte del público. Todo en la Avenida San Bernardo, esquina Costanera. Hasta allí llegaron las cámaras de Canal 4 y este humilde cronista para cubrir el evento y también hacer algo de deporte.




Zabaleta, el atrevimiento y la frescura

En su Tandil natal, Mariano Zabaleta vivió una infancia en la que recibió variados estímulos, con diferentes opciones para divertirse con los amigos, siempre con el deporte como eje. Y él, con condiciones innatas para destacarse en diferentes disciplinas, juega bien al fútbol, al rugby y al golf, disfrutaba de ese guiño que le hacía la vida. Jugaba y se divertía sin pensar que, con el correr de los años, una de esas diversiones se transformaría, casi sin querer, en su profesión.

De chico, el tandilense soñaba con ser jugador de rugby, igual que su padre, Carlos, quien defendiera los colores de Los Tilos. Sin embargo, en la década del 80 el tenis argentino estaba en expansión. En Tandil la mayoría de los chicos andaba con la raqueta de acá para allá y Zabaleta no quiso ser menos, por lo que a los seis años se sumó a la movida. Acompañado por su perro Mancha, recorría en bicicleta las diez cuadras que separan su casa natal del club Independiente de Tandil. Con talento y coraje, Zabala empezó a ganar un torneo tras otro, llenó las repisas de su casa con trofeos y medallas y convenció a sus padres para que lo apoyaran en su aventura de convertirse en tenista profesional. Era el tiempo en que todos los chicos tandilenses querían ser como su conciudadano Guillermo Pérez Roldán, quien brillaba en el circuito internacional.

Zabaleta se destacó tanto que Raúl Pérez Roldán, padre de Guillermo, lo invitó a sumarse a su famosa escuela de Tandil. Bajo su tutela y la de su yerno, el italiano Maurizio Salvati, el joven Mariano hizo una excelente campaña como juvenil: en 1993 ganó el Orange Bowl para 16 años y en 1995 repitió en la categoría hasta 18 años y además se llevó Roland Garros tras vencer en la final a Mariano Puerta, con lo que se consagró como el mejor junior del mundo en esa temporada. Fue tal el furor que se lo empezó a señalar como el posible sucesor de Vilas. Zabaleta, fiel a su estilo austero y alejado del jet set, no recogió el guante y siguió como hasta entonces. Sin embargo, el paso al circuito profesional no fue fácil y el tandilense sintió el impacto. En sus dos primeras temporadas, entre 1996 y 97, ganó muy pocos partidos y de a poco la relación con Pérez Roldán se empezó a desgastar. "No sé qué hacer con este chico. No hace caso, no quiere entrenarse. Me parece que necesita un psicólogo". Luego de que Zabaleta quedara eliminado en la primera ronda de Roland Garros 97, Pérez Roldán hizo esta reflexión ante un grupo de periodistas argentinos, con el jugador escuchando a pocos metros. La relación estaba agotada: la ruptura del contrato le costó 450 mil dólares a los Zabaleta.

Con Eduardo Infantino como entrenador y la ayuda de un psicólogo porteño, Zabaleta arrancó una nueva etapa y en Roland Garros 98 empezó a demostrar sus condiciones: por la primera ronda, derrotó en cinco sets al checo Petr Korda, que era número 2 del mundo; y ese mismo año alcanzó el primero de sus tres títulos ATP, al ganar el Abierto de Bogotá. Pero su explosión se daría en 1999 al al llegar a la final del Masters Series de Hamburgo, donde se encontró con el ascendente Marcelo Ríos (8º). Tuvo un match point pero no lo pudo concretar y tras más de cuatro horas cayó en cinco sets. En 2000 trepó hasta el puesto 21, su mejor marca, hasta que la traumática serie de Copa Davis, en la que fueron agredidos él y su padre, le cortó el envión que traía.

Martín Jaite lo definió alguna vez como "un reo y un desfachatado", por su atrevimiento y frescura, cualidades que lo llevaron a incursionar en TV con Tenis Pro, un programa en el que él y su amigo Juan Ignacio Chela le ponían un toque de humor al mundo del tenis.

Con un record de 202 victorias y 213 derrotas, Zabaleta decidió dejar las canchas a fines de 2009, año en el que sólo jugó Challengers y en el que no pudo meterse en el cuadro principal de ningún torneo ATP. Cansado de los viajes y las lesiones, se alejó del tenis profesional, dejando atrás una carrera más que interesante, con tres títulos ATP (Bogotá 1999; Bastad 2003 y 2004, todos sobre polvo), y cinco finales. Llegó dos veces a cuartos de final de Roland Garros (2002 y 2003) y una a los cuartos del US Open (2001). Desde marzo de 2010, integra el programa Pura Química que va por ESPN de lunes a viernes, junto a Germán Paoloski, Mex Urtizberea, José Chatruc y Laura Azcurra. Además, en el inicio de este año entrenó interinamente a otro tandilense, Juan Mónaco. Ya fuera del circuito profesional, Zabaleta sigue adelante, con la impronta que lo distingue. Como cuando niño, desarrollando diferentes facetas.


Nota publicada en el libro El gran tenis argentino (2005), editada en el día de la fecha (4/3/11).