
Tan gracioso como realista y dramático. Es que en realidad, más allá de su culpabilidad o no en el caso de acoso sexual, el director del FMI Dominique Strauss-Kahn debería antes explicar por qué las intervenciones del organismo internacional suelen perjudicar a grandes porciones de la población mundial, al punto de generar índices escandalosos de desocupación y pobreza.
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