Hablemos de los 70
En la escuela, Historia no suele ser dada de una manera didáctica y entretenida. En realidad casi ninguna materia resulta interesante, a menos que a uno le toque un profesor piola, que sepa encarar los contenidos de una manera que resulten atractivos. Pero con Historia esa tendencia se profundiza ya que consiste en hablar de hechos que ocurrieron hace muchos años y que muchas veces son difíciles de comprender. El asunto se complica si además, en lugar de explicar los hechos para tratar de entenderlos se le pide al estudiante que aprenda de memoria nombres y datos sin darle un contexto que les dé sentido. Es una lástima, ya que la Historia es un tema apasionante que sirve para entender la evolución del mundo, para explicar como se fueron desarrollando los acontecimientos hasta llegar al presente.
Desde siempre, los sectores vinculados a la última Dictadura han tratado de tergiversar y ocultar los hechos acaecidos entre 1976 y 1983. Es lógico: todos los sectores vinculados a aquel trágico proceso, desde los empresarios, pasando por los periodistas y los militares implicados, intentarán que la búsqueda de la verdad sobre lo ocurrido en aquellos años queden sepultados por el olvido. Lo raro es que en los últimos días, dos voces supuestamente progresistas como las de Martín Caparros y Jorge Lanata se hayan expresado cansados, hartos, de escuchar hablar de la Dictadura. Decir eso es lo mismo que decir que no quieren justicia, ni verdad. Allá ellos.
En ese contexto, el martes estuvo en el programa Seis, siete, ocho, Pedro Alejandro Sandoval, un joven de 32 años, hijo de desaparecidos, quien fuera apropiado por el comandante de gendarmería Víctor Enrique Rei. Luego del informe sobre la restitución del nieto 102, Sandoval dio cuenta de su historia, una historia de mentiras y perversión de la que pudo salir gracias al trabajo de Abuelas de Plaza de Mayo.
Sandoval nació en diciembre de 1977 en Campo de Mayo. Allí estaba secuestrada Liliana Fontana, su mamá, que había sido detenida el 1 de julio junto al padre de Alejandro, Pedro Fabián Sandoval. En abril de 1978, Alejandro fue apropiado por Rei y su mujer, con quienes vivió hasta el 7 de agosto de 2006, día en que conoció a su familia biológica, no sin antes haber sufrido el traumático proceso de descubrir su verdadera identidad, ya que durante gran parte de su vida pensó que era una persona como cualquier otra y que era hijo de Rei, pues nunca su apropiador le había dicho otra cosa. Hasta que en 2004 Rei es detenido y le confiesa a Alejandro que es hijo de desaparecidos.
Al iniciarse el proceso judicial para determinar si Sandoval era o no hijo de desaparecidos, éste se niega a dar muestras voluntarias de ADN, por lo que deben retirarle muestras compulsivamente, para lo cuál hacen un allanamiento. Increíblemente, Rei se entera 48 horas antes de que se realizara el operativo y le ordena a Sandoval que entregue muestras contaminadas. Como estaba previsto, se produce el allanamiento y Sandoval entrega un cepillo de dientes, un peine y una toalla que habían sido contaminados con restos de su perro. Además le pidieron unas sábanas, pero en lugar de las usadas, el jefe policial le dijo que le entregue unas sábanas del placard, limpias. Es el mismo comisario, Carlos Antonio Garaventa, que participó del operativo en el caso Noble Herrera, hecho en el que también, vaya coincidencia, las muestras estaban contaminadas.
Luego de un nuevo allanamiento más riguroso, nuevas pruebas revelaron que Alejandro es hijo de desaparecidos. La verdad sobre su identidad le costó a Alejandro la indiferencia de sus amigos, jóvenes de clase media acomodada de la zona de Hurlingham. Tras asimilar la verdad sobre su vida, Alejandro descubrió a su verdadera familia, se encontró con ella y también consigo mismo, con su identidad real.
A pesar de lo que algunos dicen, la Dictadura y sus crímenes no forman parte sólo del pasado. Son parte también del presente, ya que cada niño robado es un crimen que se sigue perpetrando, lo mismo que cada desaparecido del que no se sabe su destino. El testimonio de Sandoval es más que esclarecedor en ese sentido. Por suerte, él no está harto de hablar de los 70. Vale la pena ver y escuchar su testimonio para entender un poco más de qué se habla cuando se habla de la última Dictadura, ésa que, por ejemplo, se asoció con Clarín y La Nación para quedarse con Papel Prensa.
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Hace 5 horas
