lunes 9 de agosto de 2010

Cine - El Origen: el peligro de soñar


Dom Cobb (Leonardo Di Caprio) se dedica a robar secretos de los sueños de la gente. De eso vive y a eso apuesta para volver a ver a sus hijos, a quienes abandonó tiempo atrás, acusado de un grave crimen. A través de un aparato que conecta las mentes de varias personas, Cobb irrumpe en los sueños de la gente y por encargo de algún interesado, husmea, si es necesario hasta el fondo del subconsciente, hasta encontrar la información que busca. Claro que esto de meterse en los sueños de los demás no es tan simple y conlleva muchos riesgos que pueden traer graves consecuencias.

Dirigida por Christopher Nolan, el mismo de Memento, Batman Inicia, El Gran Truco y El Caballero de la Noche, El Origen es una película de ciencia ficción, con mucha acción, bastante suspenso y sus toques de drama. La trama es un tanto intrincada, con muchos bemoles, no apta para espectadores con poca imaginación. Tal vez por esa misma razón, la película se vuelve interesante, atrapante, como en los sueños de los protagonistas, se transforma en un laberinto del que es difícil salir y en el que la tensión crece conforme pasan los minutos. En realidad, es Cobb, el encargado de infiltrarse en las mentes ajenas, el que debe luchar contra su propio inconsciente, que lo persigue y lo amenaza con traumáticos recuerdos del pasado, recuerdos que se entrometen en sus misiones y le complican el éxito de las mismas. Ni más ni menos que lo que nos suele pasar a todos: escondemos en lo más profundo de nuestras mentes, vivencias, sentimientos, traumas, que no nos dejan ser libres, plenos. Muchas veces, esas cuestiones aparecen en los sueños, sueños que muchas veces ni siquiera recordamos.

Desesperado por volver a ver a sus hijos, Cobb acepta un último trabajo, diferente a los que había hecho hasta el momento. En lugar de entrar a la mente de su objetivo para robar un secreto, debe hacerlo para sembrarle una idea sin que el soñador se dé cuenta. Esta misión es mucho más difícil que las anteriores, por lo tanto Cobb debe conformar un equipo más amplio y en lugar de entrar a la mente de su víctima con dos ayudantes, como habitualmente sucede, lo hace con cinco. Como en los sueños todo es posible, cuando los protagonistas sueñan, cualquier cosa puede pasar, como soñar dentro del mismo sueño, y a su vez soñar una vez más en el segundo sueño, por lo que llegan a haber tres sueños en simultáneo, algo muy difícil de explicar y solamente posible de entender viendo la película.

Con grandes tomas, muy buenos efectos especiales y un admirable manejo de los tiempos y las secuencias, Nolan entrega una película versátil que, aunque algunos críticos la calificaron como una más de acción, encierra entretenimiento al por mayor pero también filtra cuestiones como la obsesión, los conflictos familiares, el sentido de la vida, la confusión entre la fantasía y la realidad, los miedos, la culpa. El Origen tiene mucho de acción pero también mucho de psicología. El primer aspecto salta a la vista, el segundo está más escondido, oculto entre los sueños, los tiros y la adrenalina de la trama, una trama cuyo final deja al espectador con la cabeza dando vueltas.