jueves 25 de febrero de 2010

Los hombres que no amaban a las mujeres


Basada en la novela del escritor y periodista sueco Stieg Larsson, la película Los hombres que no amaban a las mujeres, la primera de la trilogía Millenium, es una obra que sale de lo común y lleva al espectador a un nivel de tensión cinematográfica pocas veces vista. Dirigido por el danés Niels Arden Oplev, el film derrama suspenso e intriga en aumento a medida que avanza la trama, que no escatima en violencia, vértigo, adrenalina.


La historia trata sobre una joven que desaparece en la década del 60 en un pequeño pueblo de Suecia, más precisamente en una isla que es habitada por un clan familiar millonario pero con grandes enfrentamientos internos. Cuarenta años después, uno de los tíos de la joven contrata a un periodista, Mikael Blomkvist, interpretado por Michael Nyqvist, para que investigue la desaparición de la joven Harriet Vanger. A su vez, Blomkvist acarrea una condena por publicar en la revista Millenium, de aquí el nombre de la trilogía, una serie de notas sobre supuestas estafas millonarias de parte de un empresario que lo lleva a juicio por mentiroso y consigue que lo sentencien a prisión, condena que empezará a regir seis meses después, tiempo que tiene para descubrir qué pasó con Harriet.


A poco de comenzar con las investigaciones, Blomkvist consigue la ayuda de la joven Lisbeth Salander, una hacker dark, punk, bisexual, oscura, violenta, con un pasado trágico y que se encuentra en libertad condicional, bajo la observación de un tutor que la chantajea y la amenaza sexualmente. Interpretada genialmente por Noomi Rapace, Lisbeth será crucial en el avance de la investigación y marcará varios momentos tensionantes en la película, algunos de ellos con una alta carga de violencia sexual. Su personaje es el más complejo de la historia ya que es el más contradictorio, conflictivo e intrigante, tanto por su aspecto físico, tiene muchos piercings y tatuajes, como por su contenido psicológico, repleto de traumas y miedos. Vale la pena repetirlo, la labor de Rapace es muy buena, de lo más destacado de la película.


Los hombres que no amaban a las mujeres es un gran film de suspenso. No da respiro, tensa los músculos, eriza la piel, remueve las entrañas y crispa los nervios. El final es sorprendente, inesperado y toda la historia está bien llevada, con una muy buena musicalización para poner en clima al espectador. Los paisajes de la Suecia profunda ayudan para cerrar un espectáculo que es muy bueno desde lo narrativo, desde lo actoral y desde lo visual. Tal vez, lo único criticable sea la alta carga violenta que tiene la película, llena de sadismo y vejaciones, rozando lo morboso. Pero eso viene del libro y tal vez por ese contenido, también sea que la historia es tan atrapante. Tal vez, contar tanta violencia haya sido la forma que encontró Larssen para repudiarla.