lunes 28 de diciembre de 2009

La columna de Aliverti en Página 12

En su columna publicada hoy en Página 12, Eduardo Aliverti analiza la coyuntura política que atraviesa el país, donde la derecha desnuda sus incapacidades y miserias, desde las increíbles designaciones de Mauricio Macri hasta las inefables coberturas del Grupo Clarín y otros grandes medios, pasando por la inconsistente postura de los líderes de las organizaciones del campo. La nota escrita por el mencionado locutor y periodista aporta elementos analíticos lúcidos para entender un poco más qué pasa con las ideas y la política en la Argentina de fines de 2009.
Humildemente, se recomienda su lectura.

http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-137708-2009-12-28.html

miércoles 2 de diciembre de 2009

Mujica, presidente de Uruguay

José Pepe Mujica, del Frente Amplio, fue elegido presidente de Uruguay el pasado domingo tras derrotar en la segunda vuelta al candidato del Partido Nacional Luis Lacalle. Las elecciones presidenciales de cualquier país son un hecho de por sí trascendente. En este caso, el acontecimiento toma aún más notoriedad por el protagonista en sí, todo un personaje de la historia reciente, personaje digno de ser conocido, un ex guerrillero que estuvo 13 años preso en condiciones inhumanas, sobrevivió y a los 74 años alcanza la cima del poder.


Nacido el 20 de mayo de 1935 en Paso de la Arena, en los suburbios de Montevideo, Mujica rompe el molde de lo habitual, de los personajes públicos impostados, standard, que intentan vender una imagen correcta, seria, eficiente. Él hace todo lo contrario: es desprolijo, para nada diplomático al declarar, dice lo que piensa y no mide las consecuencias de sus dichos. Esa característica le depara tanto admiradores como detractores, entre los que algunos afirman que dicha postura no es más que un engaña pichanga.

La infancia de Mujica fue humilde y esforzada. Su padre era un pequeño chacarero que murió cuando Mujica cursaba tercer grado. A partir de entonces él y su madre se dedicaron a cultivar flores y verduras, actividad que el ahora presidente de Uruguay adoptó como una de sus pasiones, al igual que el ciclismo, al que le dedicó innumerables horas en sus años de adolescencia.

Lo importante en la historia de Mujica, claro, vino después de los 20 años. Su concepción de vida austera y en busca de luchar por una sociedad más justa lo llevó a ser uno de los fundadores del Movimiento de Liberación Nacional Tupamaros, que hizo su presentación en la lucha armada el 31 de julio de 1963, cuando un comando tomó la Sociedad de Tiro Suiza de Nueva Helvecia, en Montevideo. Como la mayoría de los movimientos armados que surgieron en latinoamérica por aquellos años, se inspiraron en el espejismo que resultó la Revolución Cubana de Fidel y el Che. A la vista de los acontecimientos, está claro que en el resto de América no estaban dadas las condiciones para que esos movimientos triunfaran. Los Tupamaron tuvieron un accionar intenso que incluyó secuestros, robos, asesiantos selectivos de figuras militares, oligárquicas y extranjeras. Llegaron a contar con más de 6.000 adeptos. Algunos afirman que hasta 10.000 personas se enlistaron en sus filas. Sin embargo, el dato no es preciso y a esta altura es imposible de corroborar.

Tras vivir en la clandestinidad durante varios años, en 1970 fue capturado por la policía, que le propinó algunos balazos que le demandaron 3 meses hospitalizado. Se fugó de la cárcel pero en 1972 volvió a caer preso para permanecer encerrado durante 13 años, hasta 1985 cuando terminó la dictadura militar que había comenzado el 27 de junio de 1973, momento en el que Mujica y otros guerrilleros fueron anmistiados. En este período, Mujica pasó gran parte del tiempo incomunicado, encerrado en un pozo, atado y sin ver el sol por grandes cantidades de tiempo. Él dice, sin embargo, que esto lo hizo más fuerte y más socialista. También hace un mea culpa y reconoce errores: "Tal vez me arrepiento de no haber sido una mejor persona. Lo peor es que no fuimos útiles al pueblo uruguayo para parar el golpe que se venía. Ese es el mayor fracaso de los Tupa", afirmó hace poco.

Desde su salida de la cárcel, en la que fue recibido por miles de uruguayos, hace casi 25 años, Mujica vive con su mujer, Lucía Topolansky, también ex guerrillera, en una humilde chacra en las afueras de Montevideo, donde producen flores, verduras y alfalfa. En 1985 ambos se unieron al Movimiento de Participación Popular dentro del Frente Amplio y desespeñaron cargos políticos. Ella fue diputada entre 2000 y 2005 y es senadora desde 2005, y él tuvo cargos de diputado y senador y también como ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca en el actual gobierno de Tabaré Vázquez.

Luego de tantas peripecias; de la clandestinidad y la osadía de emprender la lucha armada; de escaparle a la muerte y a la cruenta oscuridad de la cárcel. Después de tantos vaivenes, José Pepe Mujica se transformó en el presidente de Uruguay. Él dice que quiere seguir viviendo en su casa con techo de chapa. Hombre de fuertes convicciones, Mujica tiene ahora, a los 74 años, el mayor desafío de su vida. De concretar parte de sus sueños socialistas y también de remendar algunos errores que pudiera haber cometido. Más allá de como resulte su mandato, su llegada a la presidencia es todo un acontecimiento que no hace otra cosa que dejar en evidencia que, ideologías políticas al margen, el que lucha y persevera, a veces, llega. También que los tiempos cambian y que el que en su momento fue guerrillero y apostó a las armas, puede evolucionar y apostar a la democracia. Más de la mitad de los uruguayos así lo entendieron.

ENTREVISTA EN EL HISTORIADOR

MUJICA EN SU CHACRA