lunes 30 de noviembre de 2009

Del Potro es un maestro

Tras ganar dos partidos espectaculares, llenos de tensión y de exigencia física y mental ante Roger Federer y Robin Soderling, Juan Martín Del Potro cayó en la final del Masters de Londres ante el robótico Nokolay Davydenko. El lugar común dirá que quedó al borde de la hazaña o en las puertas del cielo. Sin embargo, también se puede decir que a pesar de la derrota, Del Potro es un maestro.

Con tan sólo 21 años es el número 5 del ránking mundial, ya tiene en su haber 7 títulos ATP, uno de Grand Slam (US Open 2009, con victoria en la final ante Federer), una semifinal de Roland Garros (2009) y disputó dos torneos Masters. Ostenta un récord de 136 victorias y 69 derrotas. Este año ganó 52 partidos y perdió apenas 16. En Londres le tocó debutar con el local Andy Murray (número 4 del mundo) y perdió 3-6, 6-3, 2-6. Luego venció a Fernando Verdasco 6-4, 3-6, 7-6 y tuvo que definir el pase a semifinales ante el mejor de todos los tiempos. Tenía que ganar o ganar para pasar y lo hizo en un partido eléctrico, que pudo perder tranquilamente pero que ganó gracias al gran nivel que está atravesando, a la enorme cantidad de recursos técnicos de los que dispone, entre los que se destacan su saque y su derecha, y también su tenacidad para seguir luchando ante la adversidad. Fue 6-2, 6-7, 6-3, en lo que significó su segunda victoria sobre el número 1 del mundo (tiene un récord de 2-6).

En la semifinal, enfrentó a Soderling, la revelación del año. El sueco tuvo una temporada memorable (fue finalista en Roland Garros) y se transformó en uno de los jugadores más temidos del circuito. En otro partido agotador, en el que Del Potro estuvo varias veces en desventaja, con riesgo de perder, el tandilense se impuso por 6-7, 6-3, 7-6 y alcanzó la final, hecho de por sí más que meritorio.

Del Potro llegó al partido crucial fundido, sin resto y con menos de 16 horas de descanso. Enfrentó a un Davydenko impiadoso, demoledor, y nunca pudo desarrollar su juego. A sus golpes le faltaban potencia, al igual que a su saque. Las piernas no le respondieron como necesitaba y el ruso se llevó la corona tras ganar 6-3, 6-4.

Del Potro, entonces, se quedó con las ganas de gritar campeón otra vez. Su derrota quedó ahí, perdida en la mañana de un domingo lluvioso, en el que José Pepe Mujica ganó las elecciones en Uruguay, San Lorenzo goleó a Boca, el Barça se quedó con el derby español y Racing dejó a Banfield sin invicto. Ahí lo dejó el resultado, la derrota. Otra hubiera sido la historia si Del Potro hubiera ganado. Hubiera sido, tal vez, la noticia deportiva del día.

Sin embargo, más allá de la derrota, Del Potro igual es un maestro. Por lo que juega, lo que demuestra en cada partido y los logros conseguidos hasta el momento, Juan Martín está en la galería de los distintos. Como lo están David Nalbandian, Gastón Gaudio, Guillermo Coria, Guillermo Cañas, todos con grandes hitos en el tenis de los últimos años, ése que nos acostumbró a ver finales con protagonistas argentinos. Son todos maestros, grandes en lo que hacen o hicieron. Otros, en cambio, como Guillermo Vilas o Federer, por citar dos ejemplos, son de otro planeta. Pero ser maestro, no es poco. Para nada poco.

martes 17 de noviembre de 2009

Cabezas de ranas, por Walter Vargas

Walter Vargas publicó un nuevo libro que se agrega a una ya extensa obra literaria. Se trata de Cabezas de ranas (Alción Editora), un compendio de poesías con diversos registros y diferentes temáticas, que van desde historias autobiográficas hasta emociones surgidas del alma, que buscan encontrarse con otros, con la vida misma, que invitan a soñar y a buscar, buscar sin saber si la búsqueda dará sus frutos o será una simple aventura; la búsqueda por la búsqueda misma.

En sus poesías, Walter habla de las ranas de su infancia en Berisso, esos "bocados con ojos que se alteran furtivos", ranas que Walter cazaba para calmar a su estómago, inquieto e insistente. También habla de los besos: los hay húmedos que "son la envidia del desierto", al pasar que "son la pulpa del deleite", escondidos que "agrupan suspiros", puros que "son los puro beso". Amores, risas, llantos, frustraciones, ilusiones, la crueldad y la maravilla del tiempo. Todo eso y mucho más se puede encontrar en Cabezas de ranas.

La vida y el Universo son un gran misterio, indescifrables. Como dice Marcelo Percia en el prólogo, "un misterio es algo que no se resuelve, que permanece como causa que nos hace pensar, hablar, escribir, amar. Si del enigma pueden trazarse mapas, del misterio sólo se sabe que carece de caminos". Pues bien, todos los misterios de la vida, esos que nos generan tanta incertidumbre y angustia, Walter los transformó en un nuevo libro de poesías, para hacer que ese misterio que es la vida, se vuelva menos hurticante y se torne más ameno.

Como dijo Rodolfo Braceli en la presentación de la obra, realizada esta noche en la sede que la Alianza Francesa posee en Palermo (Billinghurst y Arenales), hay algunas líneas del libro que trascienden las poesías que integran. Son como relámpagos que brillan en el cielo. Así podemos encontrar frases como "la vida ha pasado por aquí / y me la llevo"; "de tu furia en la penumbra no vuelvo más"; "te asesiné para morirme"; "nada es más feroz ni más perfecto que tu ausencia"; "la vida es eterna / el milagro es un suspiro"; "seducción / el colmo de la inteligencia". Así se podrían escribir infinidad de ideas que con su fuerza trascienden sus páginas por demás.

Rafael Bielsa fue el otro encargado de acompañar a Walter en la presentación y el ex canciller dijo algo muy interesante. Se refirió a que cada libro es escrito tantas veces como es leído, pues cada lector le da a la obra que lee una interpretación diferente. E incluso, la misma persona puede leer el mismo libro varias veces, y según el momento en que lo haga, ver matices diferentes, sorprenderse o admirarse con palabras o frases que antes no había notado. Lo cierto es que más allá de las múltiples lecturas que se pueden hacer, Cabezas de ranas es una invitación a creer en la vida y en la felicidad. En un mundo que nos golpea bien abajo todos los días, que alguien se tome el trabajo de condensar ideas, pensamientos, sentimientos, recuerdos, deseos y demás componentes del alma para ponerlos en armónicos versos, nos dice que el misterio de la vida vale la pena. En el medio del tedio que a veces nos propone la existencia, también se puede ser felices. Por ejemplo, leyendo un libro de poesías.



Walter Vargas

Nació en La Plata en 1958. Es escritor, periodista y psicólogo social. En 1988 publicó Regreso del llanto (con José Luis Cutello) en Re/cortes de tijera co/razón de al/hambre y en 1991, Perchas Flojas. Su relato "La nueva soledad" fue seleccionado en la antología Diez relatos cinematográficos (1998) y su ensayo "Fútbol: opiniones y merodeos" integró el libro Jugados (1999). En 2004 presentó Del diario íntimo de un chico rubio y dos de sus cuentos formaron parte de sendas antologías: "Uno menos", en De puntín (2003) y "Del diario íntimo de un chico rubio" en Y el fútbol contó un cuento (2007). Además publicó Fútbol delivery (2007) y Cambios de frente (2008). Cabezas de ranas es su cuarto trabajo junto a Alción Editora. Los anteriores fueron Diccionario de equívocos (con Patricia Mercado, 2004), Noches de sal (2005) y Marchar hacia la espera (2007).

En cuanto a su actividad como periodista, Walter es columnista del Diario Olé y de la agencia Télam y comentarista de boxeo en ESPN. Colabora con el suplemento cultural de La Gaceta de Tucumán, es secretario de redacción de la revista Campo Grupal y coordinador de la Tecnicatura Superior en Periodismo de Lo Grupal Hoy, en La Plata.