viernes 31 de julio de 2009

Se vuelven a ver las caras

Entre las muchas medidas que el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner está tomando para tratar de recuperar consenso y mejorar su desgastada imagen, una de ellas ha sido la de convocar a los representantes de las entidades rurales a una reunión que se va a desarrollar hoy en la Casa Rosada. El anuncio se hizo el lunes pasado y, lejos de tomarlo como algo positivo, los líderes agropecuarios, sobre todo Hugo Biolcatti, Mario Llambías y Eduardo Buzzi, se burlaron de la convocatoria y en un clima de cancha de fútbol mientras se desarrollaba una numerosa reunión con productores en la Sociedad Rural, se mostraron desafiantes, soberbios, agresivos, intempestivos.

Se ha dicho de Néstor y de Cristina Kirchner que tienen un estilo soberbio, prepotente, antidemocrático. Sin embargo, del otro lado se han visto iguales o peores actitudes que las del oficialismo, desde los cortes prolongados de rutas a expresiones violentas y destituyentes, totalmente antidemocráticas.

La reacción que la Mesa de Enlace tuvo ante esta nueva convocatoria del Gobierno fue criticada en masa, incluso por líderes de la oposición como Francisco De Narváez y Felipe Solá, quienes afirmaron que las declaraciones y la actitudes de los cuatro líderes no fueron las adecuadas.

Pasó más de un año desde aquel 17 de julio de 2008 en el que Julio Cobos definió la derogación de la Resolución 125. Sería bueno que de una vez por todas, ambas partes, esto quiere decir los dos sectores, hagan un esfuerzo, cedan parte de lo que pretenden y se llegue a un acuerdo que termine con este espectáculo patético que se dio en llamar conflicto del campo y en el que ambas partes son altamente responsables de que todavía no se haya resuelto.



martes 14 de julio de 2009

Moreno y Palacios, tratamiento dispar


Pasaron las elecciones, quedaron allá lejos y en el tiempo. Los comicios de medio término del 28 de junio fueron hace apenas 16 días, pero la vorágine del mundo actual hace que ya hayan quedado en el olvido. Sin embargo, los hechos que las sucedieron merecen alguna reflexión.
Tras los resultados, la oposición y los medios se encargaron de repetir una y mil veces que el gran perdedor había sido el oficialismo, que, sin embargo, al sumar los votos de todo el país fue la fuerza que más votos sacó, con una ínfima ventaja sobre la Coalición Cívica. Claro, en los distritos más grandes, el kirchnerismo perdió y sobre todo sintió la derrota en la provincia de Buenos Aires, donde Néstor Kirchner era el candidato principal. La derrota a manos del mediático Francisco De Nárvaez fue un golpe duro, difícil de asimilar y muy bien capitalizado por el empresario, aliado de Mauricio Macri.
Hablando de Macri, su candidata Gabriela Michetti se impuso en la Capital Federal, aunque con apenas 31 puntos. Pese a que fue la triunfadora, está claro que hay una parte de la ciudadanía porteña que está muy disconforme con la gestión de Mauricio en la ciudad. No hay otra manera de explicar los 30 puntos que perdió el PRO con respecto a la elección de Jefe de Gobierno del 2007, cuando se impuso con más del 60 por ciento de los votos en la segunda vuelta.
Pues bien, tras los resultados del 28-J se produjeron algunos hechos no menores. Los medios grandes (Grupo Clarín, La Nación, Crítica, Perfil) se encargaron de repetir hasta el hartazgo que el oficialismo había perdido. Kirchner renunció a la presidencia del Partido Justicialista y el Gobierno movió algunas piezas en el Gabinete. Claro que lo más importante no fueron los cambios sino la no salida de Guillermo Moreno, el Secretario de Comercio Interior, cuestionado por su intervención en el INDEC y por tener un trato agresivo con sus interlocutores. También se habló mucho de Julio De Vido, que sigue como Ministro de Planificación, otro de los funcionarios harto cuestionados, al igual que Moreno.
Por su parte, Macri también tomó medidas: designó a Jorge "Fino" Palacios (ver más) como nuevo jefe de la Policía Metropolitana. La polémica llegada de Palacios también es muy cuestionable, incluso más que la continuidad de Moreno y De Vido en el gobierno nacional. Sin embargo, los medios no le dieron tanta importancia a la designación de Palacios como sí lo hicieron con los funcionarios kirchneristas.
Palacios tiene vinculación con integrantes de la banda que secuestró y mató a Axel Blumberg, está acusado de tapar pistas en la causa AMIA y fue uno de los policías que se presentó "por una cuestión de deber moral (ver más)" en la Plaza de Mayo durante la represión de diciembre de 2001. Además, Palacios defendió la represión que se llevó a cabo durante la dictadura militar y está a favor de cometer "apremios ilegales" contra los detenidos, algo con lo que Macri está de acuerdo (ver video). Claro, para Mauricio Palacios es Dios porque resolvió el caso de su secuestro extorsivo a comienzos de los 90 y ayudó a resolver el de su hermana unos años después.
Tanto de un lado como del otro se cometen errores, se toman decisiones para nada felices. Algunas son puesta bajo la lupa de los medios, repetidas y criticadas hasta el hartazgo. Otras, se las dejan pasar, se habla poco y nada, casi que se las aprueba con la indiferencia a pesar de haber enormes motivos para la crítica. Claro, hay que entender que hay muchos intereses en juego, demasiados millones de intereses en juego, además de una ideología y una tendencia política de parte de varios medios, a esta altura, imposibles de disimular.

viernes 10 de julio de 2009

Más allá de la esquina de mi barrio

Lunes de lluvia, gris, húmedo, pesado. Volvía para mi casa un poco apurado ya que tenía que llegar y volver a salir para otro lado. Caminaba la última cuadra antes de cruzar la calle cuando me crucé con dos jóvenes de poco más de 20 años, ambos bien vestidos, con traje y corbata, impecables. Con un acento extraño, uno de ellos me dijo: "Señor, ¿le puedo hacer una pregunta?".


Pensé que me iban a hacer una consulta simple, los vi más por el lado de extranjeros que buscaban alguna ayuda para ubicarse en la ciudad, así que accedí al requerimiento sin anticipar en lo más mínimo lo que se venía. "Si usted tuviera la gripe A y sólo hubiera una vacuna disponible en el mundo, ¿qué estaría dispuesto a hacer para conseguirla?", inquirió uno de ellos. Por un lado, la pregunta me descolocó, por otro, me causó gracia. "No sé", respondí incrédulo, a lo que mi interlocutor me insistió diciéndome que me imaginara que tuviese un familiar enfermo y que yo fuera el encargado de conseguir la vacuna. A todo esto, yo seguí caminando lentamente y los dos muchachos me escoltaron hasta la esquina, donde el tráfico nos detuvo.


Yo todavía no terminaba de entender lo que pretendían estos transeúntes hasta que el vocero de los dos me dijo: "El problema que tenemos todos es que estamos infectados espiritualmente, es que no escuchamos lo que Dios no dice, no le hacemos caso". Ahora sí, ya detenidos en la esquina, me detuve en la chapita que tenían colgada del pecho, que decía "La Iglesia de Jesucristo", o algo parecido. La cuestión empezaba a quedar más clara.


"La única solución para que el mundo esté en paz es seguir las palabras de Dios y de su enviado, Jesucristo. Es la única manera para encontrar la salvación", proclamó el mismo que había comenzado la conversación. "La gente no es feliz, no se siente bien, porque no hace caso a lo que Dios no ha dicho", agregó. "Somos todos pecadores", sentenció. Fue entonces cuando su compañero tomó la palabra. "Nosotros queremos invitarlo a que hable con Dios para que él le diga cuál es el camino correcto. ¿Usted estaría dispuesto a leer este libro (una suerte de evangelio con las palabras de Jesús recogidas por el profeta José Smith, durante el siglo XIX ,en suelo americano) y seguir el camino de la fe?", me propuso nuestro pastor número dos, rubio, de ojos celestes, en un español impecable pero con un leve canto extranjero.

"Sí, yo leería el libro, no hay ningún problema", le contesté. Acto seguido me invitaron a que los invitara, valga la redundancia, a pasar a mi casa, en el momento o en días posteriores, para tener una charla de "cinco" minutos sobre el legado que Jesús nos dejó y comprobar que mi contacto con Dios se produjera. Ante mi negativa de recibirlos en mi domicilio, me ampliaron un poco más sus creencias sobre la providencia, los caminos correctos y los incorrectos, y me preguntaron qué pensaba sobre lo que ellos me habían dicho. Yo le contesté que no coincidía mucho con el tema de Dios y la obediencia a sus "indicaciones" y les pregunté de dónde eran. "De Estados Unidos, yo soy de Utah y él es de Idaho, somos pastores mormones, enviados de Dios para transmitir su legado". Bingo.

Yo les pedí que me dejaran el libro que me mostraron pero se negaron rotundamente a menos que les dejara mi dirección o mi teléfono. Me preguntaron si tenía familiares en la zona y si les podía pasar la dirección o el teléfono de ellos. Todo en un castellano impecable, adornado por un inevitable acento estadounidense. Amablemente, les dije que no tenía familiares en la zona, por lo menos ninguno que pensara dispuesto a sumarse a la causa que ellos promocionan.

Antes de despedirse, los guys me dejaron una tarjeta con la imagen de Jesus y los 13 "artículos de la fe" de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. En el dorso me escribieron los pasos a seguir para mi rezo: 1- Padre Celestial; 2- Te agradezco por...; 3- Te pido por...; 4- En el nombre de Jesucristo, Amen. ¡Jolines!

Tras toda esta plática, que en realidad fue más extensa, con contrapuntos sobre la existencia de Dios y su influencia en el mundo y en el ser humano, ellos siguieron su camino y yo, el mío. Más allá de creencias y religiones, de Dios, de Jesús y la Virgen María, el mundo está lleno de sorpresas. A veces, sólo basta con salir a la esquina para comprobarlo. Doy fe de ello.

domingo 5 de julio de 2009

Volvió Roger


Roger Federer le ganó a Andy Roddick en una increíble final, alcanzó el 15° título de Grand Slam y el 6° en Wimbledon, y recuperó el primer puesto en el ránking mundial. Fue 5-7, 7-6, 7-6, 3-6 y 16-14 tras 4 horas y 16 minutos a puro tenis, en un partido tan parejo como el resultado lo indica.