Los orígenes de la gran vedette de internet
El ser humano crea la tecnología y la tecnología modifica la vida del ser humano. Sucedió a lo largo de toda la historia de la humanidad, desde la creación de la primera herramienta en la época de las cavernas hasta la aparición de internet en el siglo XX. A su vez, dentro de internet, cada invento modifica los comportamientos culturales. La última gran novedad cibernética tiene que ver con las redes sociales, en especial con una de ellas: Facebook.
Creada por el joven estadounidense Mark Zuckerberg, el sitio http://www.facebook.com/ se ha convertido en furor alrededor de todo el mundo. La página tiene más de 175 millones de usuarios registrados en todo el planeta, según los datos de febrero de este año. Desde su aparición en febrero de 2004, el crecimiento de Facebook ha sido constante y exponencial.
La historia comenzó en los dorms de la Universidad de Harvard, donde Zuckerberg y sus compañeros Andrew McCollum, Dustin Moskovitz y Chris Hughes crearon una página de internet para los estudiantes de la universidad, en la que cada uno se podía registrarse, subir fotos y contar sus experiencias en el campus. De a poco, la red se extendió a otras universidades como Yale, Standford y Columbia. Para diciembre de 2004, ya tenía 1 millón de usuarios.
Durante 2005, Facebook se extendió a más 800 universidades en EE.UU. y además incluyó redes de escuelas secundarias y universidades internacionales. Así, para fines de 2005 el sitio ya contaba con más de 5 millones de participantes. En 2006, se agregaron redes de trabajo y más tarde se habilitó el registro a todo el público. Para fines de ese año, Facebook contaba con 12 millones de personas registradas.
Para fines de 2007, la página ya tenía más 50 millones de usuarios y en 2008 el crecimiento se multiplicó al agregarse nuevas aplicaciones y las opciones en español y francés. De esta manera, Facebook superó los 100 millones de adeptos y alcanzó la cifra de 175 millones en la actualidad.
Un arma de doble filo
Registrarse en Facebook es muy simple. Simplemente se necesita una cuenta de correo electrónico y completar los siguientes datos: nombre, apellido, sexo y fecha de nacimiento. A partir de ahí el usuario tiene su cuenta en la que puede agregar más información como lugar en el que reside, a qué escuela asistió, donde trabaja, su situación sentimental y sus gustos e intereses generales. Y no sólo eso: se pueden subir fotos, videos y notas, claro que todo eso pasa a ser patrimonio de la página y ya no de uno.
Sin dudas, el mayor atractivo de esta red es la posibilidad de encontrar gente con la que se perdió contacto allá lejos y en el tiempo. En la opción buscar amigos se introduce el nombre de la persona deseada y si ésta se encuentra registrada, su perfil aparecerá y se lo podrá agregar a la lista de amigos de uno. Así, uno arma su lista de amigos, una palabra que pierde cierto sentido en esta red, y puede comunicarse con ellos, ya sea a través del chat, los mensajes privados o el muro. Esta última opción es la menos recomendable ya que es visible para el resto de los contactos y éstos pueden ver la comunicación que uno tiene con un tercero.
A través de la página se puede reestablecer el contacto con viejos compañeros de la primaria, la secundaria o la facultad, de quienes uno perdió contacto y no sabe nada. Tal vez alguno ande por la otra punta del mundo y de esta manera se puede contactar con ellos. Hasta se puede buscar y reencontrarse con algún/a ex novio/a. Esa sería la parte más loable de este producto de la modernidad más moderna. Sin embargo, no todo es color de rosa.
El hecho de registrarse en Facebook conlleva algunos riesgos de exposición personal. Si uno no es lo suficientemente precavido puede exponer demasiada información personal a disposición de sus propios contactos pero también de los dueños del sitio. Las opciones de privacidad dan la posibilidad de que el perfil sólo pueda ser visto por los contactos de uno pero hay mucha gente que lo habilita para que lo vea cualquiera, incurriendo en un riesgo importante, ya que cualquiera puede acceder a información muy valiosa.
Además de reencontrarse con viejos amigos, Facebook tiene un montón de opciones accesorias como hacerse fan de personajes, cosas, películas o lo que sea. Así, uno puede hacerse fan desde Maradona hasta de las galletitas de chocolate, desde "quedarse cinco minutos más en la cama" hasta de Joaquín Sabina, de Bombita Rodríguez hasta un prócer como Eduardo Galeano. Y así miles de opciones más.
Como aporte para contactarse que está lejos o que había desaparecido de nuestras vidas, Facebook es un gran invento. Sin embargo, este medio puede llevar al efecto contrario, es decir a limitar el contacto entre la gente a través de la red y a saber de las vidas de los demás como si fuera un reality show vía internet. Para saber de alguien no haría falta más que entrar a su perfil y ver las últimas fotos de las últimas vacaciones o del último cumpleaños. Y la vida, señoras y señores, está en los bares, las calles, las escuelas, los clubes, los boliches. La vida es la vida real, no la vida virtual detrás de una pantalla, donde mucha gente pasa tanto tiempo en esta época. Aunque a esta altura habría que preguntarse si realmente es así o al revés.
De todas maneras, la culpa no es de Facebook, sino de los que lo usamos. Si uno busca gente con la que quiere contactarse, lo hace y no es absorbido por las numerosas tentaciones de la página y a su vez toma las medidas necesarias para no correr riesgos con respecto a su privacidad, el asunto no es tan grave. Ahora, si uno pasa horas mirando lo que los demás subieron a su perfil, de quién o qué se hicieron fan nuestros amigos y se la pasa escribiendo pavadas en los muros de todo el mundo, el tema se complica y mucho. Ahí Facebook se transforma en un generador de estupidez más como pueden serlo la TV, el Messenger o internet en general. El peligro de Facebook es que tiene demasiadas herramientas para atrapar a la gente, que en general es cholula y le encanta ver lo que hace el resto del mundo y a su vez le encanta que el resto del mundo vea lo que hace uno. Es una forma, bastante triste, de sentir que existimos.
Polémicas
La última semana, Zuckerberg tuvo que dar marcha atrás con un cambio en las Condiciones de Uso. La página había establecido que la propiedad intelectual de todo el material subido por los usuarios quedaba en poder del sitio, incluso una vez que los usuarios cerraran sus cuentas. La medida cayó muy mal entre la gente y luego de varias protestas, Zuckerberg dio marcha atrás con el anuncio.
El manejo que la página hace de la información personal de los usuarios ha sido motivo de varias polémicas. Todos los datos que cargan los inscriptos pueden ser utilizados para ver tendencias y gustos y determinar perfiles de potenciales clientes para diferentes empresas y marcas. Al anotarse en Facebook, uno entrega una serie de informaciones que pueden atentar contra su propia privacidad.
La última gran polémica se dio con el caso de un periodista estadounidense William Bemister, fallecido recientemente. Su hermana Stephanie había mandado una carta a Facebook para que retiraran la cuenta de William, pero desde la empresa se negaron alegando que la política de la empresa en esos casos es dejar abierta la cuenta para que la gente pueda escribir en su muro y homenajearlo.
Luego de que Stephanie publicara una nota en la página Consumerist, Facebook decidió hacer lugar al pedido y accedió a retirar el perfil de Bemister. El hecho había levantado mucha polvareda y fue muy cercano a la polémica de los derechos a perpetuidad, por lo que la página se vio acorralada y, una vez más, tuvo que ceder.
La sociedad virtual
Este fue el último caso conflictivo vinculado a Facebook. Sin embargo, la novedosa y masiva red probablemente vuelva a estar en la picota con nuevos conflictos en una sociedad virtual donde internet a tomado, desde hace ya varios años, una importancia tal vez mayor a la que debería. De hecho, internet es una especie de tercera revolución industrial, debido a la magnífica influencia que ha tenido en el mundo a todo nivel.
Dentro de ese universo cibernético, Facebook ha ganado en muy poco tiempo un lugar preponderante. Estará en la responsabilidad y la inteligencia de todos nosotros, sacarle provecho a los aspectos positivos de esta red y evitar que ella influya en nuestras vidas de manera negativa. El ser humano crea la tecnología y ésta modifica la vida del ser humano. Está en la actitud de este último que ese cambio sea positivo o negativo.
